{"id":2269,"date":"2019-01-19T04:17:45","date_gmt":"2019-01-19T04:17:45","guid":{"rendered":"https:\/\/robertjwallace.com\/\/\/?p=2269"},"modified":"2020-12-14T16:53:07","modified_gmt":"2020-12-14T16:53:07","slug":"chapter-viii-the-game-of-faro","status":"publish","type":"sharpsandflats","link":"https:\/\/robertjwallace.com\/es\/sharpsandflats\/sharps-and-flats-title-page\/chapter-viii-the-game-of-faro\/","title":{"rendered":"CAP\u00cdTULO VIII \u2013 EL JUEGO DE FARO"},"content":{"rendered":"<p class=\"has-drop-cap\">Casi podr\u00eda decirse que el faro ocupa en Am\u00e9rica la posici\u00f3n de un juego nacional. Los m\u00e9todos de enga\u00f1o que se utilizan en relaci\u00f3n con \u00e9l son tan numerosos e ingeniosos que resulta realmente necesario dedicarles un cap\u00edtulo entero. Sin embargo, dado que hay partes del mundo fuera de Am\u00e9rica donde el juego es poco conocido, y dado que es necesario que el lector comprenda algo al respecto para poder seguir las explicaciones, el primer paso debe ser dar una idea general de la naturaleza del juego y su forma de jugar. Los siguientes p\u00e1rrafos, por lo tanto, contendr\u00e1n una breve descripci\u00f3n de sus caracter\u00edsticas m\u00e1s destacadas, as\u00ed como de los aparatos o herramientas necesarios para jugarlo.<\/p>\n\n\n\n<p>Comenzaremos con los accesorios. Estos son: (1) la caja de faro, (2) el taco de chequeo, (3) el taquero, (4) las cartas de taco, (5) el barajador, (6) el mazo y (7) la mesa de faro. Estos, junto con una baraja de cartas, constituyen el aparato utilizado. Consideremos los distintos elementos en su orden tal como se presentan.<\/p>\n\n\n\n<ul class=\"wp-block-list\"><li>La caja de faro. Es una caja met\u00e1lica donde se colocan las cartas boca arriba y se reparten una a una. La figura 37 ilustra la vista posterior de dicha caja.<\/li><\/ul>\n\n\n\n<div class=\"wp-block-image\"><figure class=\"aligncenter\"><img decoding=\"async\" width=\"445\" height=\"177\" data-src=\"https:\/\/robertjwallace.com\/\/\/wp-content\/uploads\/2019\/01\/i-208.jpg\" alt=\"\" class=\"wp-image-2270 lazyload\" data-srcset=\"https:\/\/robertjwallace.com\/wp-content\/uploads\/2019\/01\/i-208.jpg 445w, https:\/\/robertjwallace.com\/wp-content\/uploads\/2019\/01\/i-208-300x119.jpg 300w\" data-sizes=\"(max-width: 445px) 100vw, 445px\" src=\"data:image\/svg+xml;base64,PHN2ZyB3aWR0aD0iMSIgaGVpZ2h0PSIxIiB4bWxucz0iaHR0cDovL3d3dy53My5vcmcvMjAwMC9zdmciPjwvc3ZnPg==\" style=\"--smush-placeholder-width: 445px; --smush-placeholder-aspect-ratio: 445\/177;\" \/><figcaption> Figura 37. <\/figcaption><\/figure><\/div>\n\n\n\n<p>Se puede observar que la caja est\u00e1 abierta por detr\u00e1s y con un corte en la parte superior que permite ver gran parte de la cara de la carta superior. La placa que forma la parte superior se superpone a la cara frontal aproximadamente un octavo de pulgada, y debajo de su borde frontal hay una ranura, apenas lo suficientemente ancha como para permitir que salga una carta a la vez, de modo que las cartas se repartan una a una, en el orden en que ocupan la baraja. Se extraen con el pulgar, presionando sobre ellas a trav\u00e9s de la abertura de la placa superior. Las cartas se insertan por la parte trasera y son presionadas constantemente hacia arriba por una placa o partici\u00f3n m\u00f3vil, debajo de la cual hay resortes suficientemente resistentes para tal fin.<\/p>\n\n\n\n<p>Se presume que el objetivo de esta caja es evitar cualquier posibilidad de manipulaci\u00f3n de las cartas. M\u00e1s adelante veremos que no solo puede fallar en este prop\u00f3sito, sino que tambi\u00e9n puede favorecer al tramposo.<\/p>\n\n\n\n<ul class=\"wp-block-list\"><li>El mostrador de cheques. Se trata de una bandeja de madera pulida, forrada con un pa\u00f1o de billar. La utiliza el crupier para guardar sus montones de fichas y su dinero. Se coloca a su izquierda, sobre la mesa de faro, durante el juego.<\/li><li>El taquero o taquera. Este aparato se utiliza para registrar las cartas a medida que se juegan, y est\u00e1 bajo el control de una persona designada espec\u00edficamente para su vigilancia. Gracias a \u00e9l, en cualquier etapa de la partida, los jugadores pueden ver de un vistazo qu\u00e9 cartas ya se han jugado y cu\u00e1les quedan en la baraja. Est\u00e1 construido seg\u00fan el principio del antiguo \u00e1baco u \u00f3bolo y consiste en una estructura de madera que soporta trece alambres, sobre cada uno de los cuales se deslizan cuatro bolitas (fig. 38).<\/li><\/ul>\n\n\n\n<div class=\"wp-block-image\"><figure class=\"aligncenter\"><img decoding=\"async\" width=\"432\" height=\"330\" data-src=\"https:\/\/robertjwallace.com\/\/\/wp-content\/uploads\/2019\/01\/i-210.jpg\" alt=\"\" class=\"wp-image-2271 lazyload\" data-srcset=\"https:\/\/robertjwallace.com\/wp-content\/uploads\/2019\/01\/i-210.jpg 432w, https:\/\/robertjwallace.com\/wp-content\/uploads\/2019\/01\/i-210-300x229.jpg 300w\" data-sizes=\"(max-width: 432px) 100vw, 432px\" src=\"data:image\/svg+xml;base64,PHN2ZyB3aWR0aD0iMSIgaGVpZ2h0PSIxIiB4bWxucz0iaHR0cDovL3d3dy53My5vcmcvMjAwMC9zdmciPjwvc3ZnPg==\" style=\"--smush-placeholder-width: 432px; --smush-placeholder-aspect-ratio: 432\/330;\" \/><figcaption> Figura 38. <\/figcaption><\/figure><\/div>\n\n\n\n<p>Frente a cada alambre se encuentra sujeta al armaz\u00f3n una reproducci\u00f3n en miniatura de una carta de un palo. En el faro, al igual que en el p\u00f3ker, el palo de una carta carece de importancia. A efectos pr\u00e1cticos, la baraja puede considerarse simplemente compuesta por cuatro ases, cuatro reyes, cuatro reinas, etc. Por lo tanto, no se registran los palos de las cartas jugadas, sino solo sus valores. La posici\u00f3n de las bolas al comienzo del juego est\u00e1 a la izquierda de sus respectivas divisiones, como se muestra en la ilustraci\u00f3n. Cuando se extrae un rey de la caja, por ejemplo, se desliza una bola, frente al rey miniatura del taquero, a la derecha, y as\u00ed sucesivamente hasta que se hayan jugado las cincuenta y dos cartas, momento en el que, por supuesto, todas las bolas est\u00e1n a la derecha del aparato. La persona que registra el progreso de la partida con este accesorio se denomina \u00abguardi\u00e1n de la caja\u00bb.<\/p>\n\n\n\n<ul class=\"wp-block-list\"><li>Tarjetas de referencia.\u2014Son peque\u00f1as tarjetas con los nombres de las trece cartas impresas, dejando un espacio frente a cada nombre para que los jugadores puedan marcarlas a medida que se juegan. A veces se utilizan en lugar de un contador; pero, incluso cuando se utiliza, los jugadores las utilizan para registrar las cartas ganadoras y perdedoras. Cualquier carta ganadora se marca con una cruz, y la perdedora, con un cero. La figura 39 representa una tarjeta de referencia parcialmente llena de esta manera, y se observar\u00e1 que las cartas jugadas hasta el momento son f\u00e1cilmente distinguibles. Las cartas perdidas son dos reinas, dos nueves, dos sietes y tres seises. Adem\u00e1s de mostrar qu\u00e9 cartas se han perdido y ganado, la tarjeta de referencia tambi\u00e9n indica qu\u00e9 cartas quedan por jugar. As\u00ed, en la etapa del juego indicada en la figura. 39. A\u00fan quedan en la caja de reparto una reina, un nueve, tres ochos, dos sietes, dos cincos, cuatro cuatros y tres doses. Este conveniente registro evita que un jugador apueste sobre cartas ya jugadas.<br>    <\/li><\/ul>\n\n\n\n<div class=\"wp-block-image\"><figure class=\"aligncenter\"><img decoding=\"async\" width=\"363\" height=\"247\" data-src=\"https:\/\/robertjwallace.com\/\/\/wp-content\/uploads\/2019\/01\/fig39.jpg\" alt=\"\" class=\"wp-image-2272 lazyload\" data-srcset=\"https:\/\/robertjwallace.com\/wp-content\/uploads\/2019\/01\/fig39.jpg 363w, https:\/\/robertjwallace.com\/wp-content\/uploads\/2019\/01\/fig39-300x204.jpg 300w\" data-sizes=\"(max-width: 363px) 100vw, 363px\" src=\"data:image\/svg+xml;base64,PHN2ZyB3aWR0aD0iMSIgaGVpZ2h0PSIxIiB4bWxucz0iaHR0cDovL3d3dy53My5vcmcvMjAwMC9zdmciPjwvc3ZnPg==\" style=\"--smush-placeholder-width: 363px; --smush-placeholder-aspect-ratio: 363\/247;\" \/><figcaption> Figura 39. <\/figcaption><\/figure><\/div>\n\n\n\n<p>El sistema de control de caja y las tarjetas de referencia se introdujeron principalmente con el objetivo de controlar al crupier y evitar que usara una baraja con m\u00e1s de cincuenta y dos cartas o que no tuviera el n\u00famero correcto de cada valor. Veremos enseguida c\u00f3mo logra superar esta dificultad.<\/p>\n\n\n\n<ul class=\"wp-block-list\"><li>El tablero de barajar. Es una delgada placa de madera o metal, cubierta con un pa\u00f1o de billar. Se coloca frente al repartidor, y sobre ella se colocan la caja de faro y los montones de cartas ganadoras y perdedoras. Es sobre este tablero, tambi\u00e9n, donde se barajan las cartas; de ah\u00ed su nombre.<\/li><li>El dise\u00f1o.\u2014La designaci\u00f3n de este accesorio del juego se deriva del hecho de que forma la parte de la mesa sobre la que los jugadores colocan sus apuestas. Generalmente es un mantel verde, con una representaci\u00f3n pintada de trece cartas de un mismo palo (v\u00e9ase el diagrama de la mesa de faro, fig. 40).<\/li><li>La mesa de faro. Se trata simplemente de una mesa oblonga con un hueco en el centro de uno de sus lados largos. En este hueco se sienta el crupier, lo que le permite estar lo m\u00e1s cerca posible de la mesa y, al mismo tiempo, tener todos sus utensilios a mano. La figura 40 ofrece al lector una idea clara de las posiciones relativas ocupadas por el crupier, los jugadores y los diversos componentes del aparato.<\/li><\/ul>\n\n\n\n<div class=\"wp-block-image\"><figure class=\"aligncenter is-resized\"><img decoding=\"async\" data-src=\"https:\/\/robertjwallace.com\/\/\/wp-content\/uploads\/2019\/01\/i-213.jpg\" alt=\"\" class=\"wp-image-2273 lazyload\" width=\"560\" height=\"369\" data-srcset=\"https:\/\/robertjwallace.com\/wp-content\/uploads\/2019\/01\/i-213.jpg 496w, https:\/\/robertjwallace.com\/wp-content\/uploads\/2019\/01\/i-213-300x198.jpg 300w\" data-sizes=\"(max-width: 560px) 100vw, 560px\" src=\"data:image\/svg+xml;base64,PHN2ZyB3aWR0aD0iMSIgaGVpZ2h0PSIxIiB4bWxucz0iaHR0cDovL3d3dy53My5vcmcvMjAwMC9zdmciPjwvc3ZnPg==\" style=\"--smush-placeholder-width: 560px; --smush-placeholder-aspect-ratio: 560\/369;\" \/><figcaption> Fig. 40.\u2014La mesa Faro. <\/figcaption><\/figure><\/div>\n\n\n\n<p>a, tablero de barajar. b, caja de faro. c, pila de cartas perdedoras. d, pila de cartas ganadoras. e, bandeja de chequeo. f, encargado de la caja. g, disposici\u00f3n. h, repartidor. i, i, i, i, i, jugadores.<\/p>\n\n\n\n<p>Estando disponibles los electrodom\u00e9sticos descritos anteriormente, el juego se juega de la siguiente manera:<\/p>\n\n\n\n<p>Al finalizar un reparto, las cartas se colocan boca arriba sobre el tablero de barajar en dos montones, en la \u00abC\u00bb y la \u00abD\u00bb, y la caja de faro est\u00e1 vac\u00eda. Sin retirar las cartas de la mesa, simplemente d\u00e1ndoles la vuelta, el repartidor mezcla ambos montones. Se corta la baraja y se coloca con las cartas boca arriba en la caja de reparto. Los jugadores apuestan su dinero, colocando sus apuestas sobre la carta que creen que ganar\u00e1. Cada jugador, por supuesto, puede elegir la carta que desee, independientemente de que otro jugador pueda apostar por la misma carta. De hecho, todos pueden apostar por la misma carta si lo desean. Sin embargo, esto es bastante raro al principio de una partida. Mientras tanto, la carta superior de la baraja ha sido visible para los jugadores a trav\u00e9s de la abertura en la parte superior de la caja. Por lo tanto, esta carta no cuenta y no se pueden realizar apuestas sobre ella. De la carta superior hacia abajo, las cartas se alternan para los jugadores y la banca (o crupier). La segunda carta, al ser mostrada, gana para los jugadores.<\/p>\n\n\n\n<p>Una vez realizadas todas las apuestas, el crupier toma la carta superior y descubre la cara de la segunda. Esta carta se coloca sobre el tablero de barajar en la posici\u00f3n indicada por la \u00abC\u00bb (fig. 40), y los jugadores que hayan apostado su dinero a la carta del mazo que corresponde al valor de la carta que se ve ahora a trav\u00e9s de la ventana de la caja de reparto deber\u00e1n recibir del crupier el importe de sus apuestas. Si ning\u00fan jugador ha apostado a esa carta, el crupier, por supuesto, no deber\u00e1 pagar nada.<\/p>\n\n\n\n<p>El crupier debe sacar otra carta de la caja y mostrar la cara de la tercera. Como se explic\u00f3 anteriormente, esta carta le dar\u00e1 la victoria a la banca. Por lo tanto, se saca la segunda carta y se coloca en el tablero de barajar en la posici\u00f3n \u00abD\u00bb, y los jugadores que hayan apostado su dinero a la carta que representa la que ahora est\u00e1 visible perder\u00e1n sus apuestas ante el crupier.<\/p>\n\n\n\n<p>Las dos cartas as\u00ed jugadas constituyen lo que se llama un turno. Tras cada turno, el crupier paga el dinero perdido y recibe lo ganado. Todo el dinero apostado en cartas, salvo las ganadoras o perdedoras, permanece intacto en la mesa. Los jugadores pueden entonces reorganizar sus apuestas como consideren oportuno, y el juego contin\u00faa. De nuevo, se retira la carta superior de la caja, revelando una cuarta, y se coloca sobre la carta que ya est\u00e1 en la posici\u00f3n &quot;C&quot;. Como antes, quienes hayan apostado en la carta que aparece en la caja reciben el importe de sus apuestas a su debido tiempo. Y as\u00ed sucesivamente hasta que no queden m\u00e1s cartas en la caja.<\/p>\n\n\n\n<p>Existe una ventaja para el crupier, en la que los dem\u00e1s jugadores no participan. Cuando ambas cartas de un turno tienen el mismo valor, por ejemplo, ambos reyes, esto se denomina \u00abdivisi\u00f3n\u00bb, lo que significa que la banca no pierde nada, sino que, por el contrario, se lleva la mitad del dinero, si lo hay, que est\u00e9 sobre la carta de ese valor en la mesa. Esta ventaja, o refait, otorga a la banca una ventaja de aproximadamente un tres por ciento.<\/p>\n\n\n\n<p>La anterior es la forma m\u00e1s sencilla del juego; pero, en realidad, suele jugarse de forma m\u00e1s compleja. Por ejemplo, los jugadores pueden &quot;encadenar sus apuestas&quot;; es decir, pueden apostar a m\u00e1s de una carta a la vez. Una ficha colocada entre dos cartas cualesquiera significa apostar a que cualquiera de ellas gane, y entonces el jugador ganar\u00e1 si cualquiera de esas cartas gana, o perder\u00e1 si cualquiera pierde, y as\u00ed sucesivamente. Una sola ficha puede colocarse de forma que todas las cartas altas ganen y las bajas pierdan, o viceversa. Al colocar una ficha especial llamada &quot;copper&quot; sobre su apuesta, un jugador puede apostar a que cualquier carta perder\u00e1 en lugar de ganar.<\/p>\n\n\n\n<p>Con esta breve explicaci\u00f3n del juego, procederemos a considerar los distintos m\u00e9todos de hacer trampa en el faro.<\/p>\n\n\n\n<p>La estafa que se practica en relaci\u00f3n con este juego, y para la cual ofrece un amplio margen, puede dividirse en dos tipos. Primero, cuando los jugadores enga\u00f1an a la banca; y segundo, cuando la banca enga\u00f1a a los jugadores. Esta \u00faltima clase puede, a su vez, clasificarse en dos categor\u00edas: el enga\u00f1o con cartas y cajas de juego justas, y el enga\u00f1o mediante cartas preparadas y mecanismos relacionados con la caja de juego y otros dispositivos del juego.<\/p>\n\n\n\n<p>En primer lugar, analizaremos los m\u00e9todos empleados por los jugadores para enga\u00f1ar a la banca. Esto se hace cuando los jugadores son estafadores profesionales que han urdido una estrategia para enga\u00f1ar a un incauto y robar la banca. La pr\u00e1ctica habitual es que uno de los conspiradores disponga una habitaci\u00f3n propia para el juego, y en esta habitaci\u00f3n privada se atrae a la v\u00edctima. En este caso, el enga\u00f1o se realiza mediante una caja de reparto, construida de forma que los jugadores sepan qu\u00e9 cartas les dar\u00e1n la victoria y cu\u00e1les la de la banca. Con este conocimiento, no corren el riesgo de apostar su dinero a las cartas equivocadas. Los mecanismos para lograr este deseable resultado se conocen como cajas de apuestas. En t\u00e9rminos generales, son de dos tipos: la caja de apuestas de arena y la caja de apuestas de aguja.<\/p>\n\n\n\n<p>La caja de arena para contar se llama as\u00ed porque se utiliza con tarjetas preparadas, lijadas o rugosas por una o ambas caras, seg\u00fan el caso.&lt;sup&gt;9&lt;\/sup&gt; Las tarjetas destinadas a contar se dejan lisas por sus caras; las dem\u00e1s se rugean ligeramente por ambas caras. El efecto de este m\u00e9todo de preparaci\u00f3n es que, si bien las tarjetas rugosas por ambas caras tienden a adherirse, cualquier tarjeta que se apoye directamente sobre la cara lisa de una tarjeta de contar se deslizar\u00e1 f\u00e1cilmente.<\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image\"><img decoding=\"async\" width=\"499\" height=\"240\" data-src=\"https:\/\/robertjwallace.com\/\/\/wp-content\/uploads\/2019\/01\/i-218.jpg\" alt=\"\" class=\"wp-image-2274 lazyload\" data-srcset=\"https:\/\/robertjwallace.com\/wp-content\/uploads\/2019\/01\/i-218.jpg 499w, https:\/\/robertjwallace.com\/wp-content\/uploads\/2019\/01\/i-218-300x144.jpg 300w\" data-sizes=\"(max-width: 499px) 100vw, 499px\" src=\"data:image\/svg+xml;base64,PHN2ZyB3aWR0aD0iMSIgaGVpZ2h0PSIxIiB4bWxucz0iaHR0cDovL3d3dy53My5vcmcvMjAwMC9zdmciPjwvc3ZnPg==\" style=\"--smush-placeholder-width: 499px; --smush-placeholder-aspect-ratio: 499\/240;\" \/><figcaption> Figura 41. <\/figcaption><\/figure>\n\n\n\n<p>La caja con la que se utilizan estas cartas se muestra en la figura 41, que representa una secci\u00f3n transversal del centro de la caja, de arriba abajo. En referencia a la \u00abA\u00bb de la ilustraci\u00f3n, s, s son dos de los resortes que presionan hacia arriba la partici\u00f3n p, manteniendo as\u00ed las cartas firmemente presionadas contra la parte superior de la caja, donde se ha cortado la abertura o ventana w. Estos detalles son, por supuesto, comunes a todas las cajas de reparto, como ya se explic\u00f3. Sin embargo, el truco en este caso reside en la parte frontal de la caja. En lugar de tener el mismo grosor en todo su per\u00edmetro, la parte frontal es doble. Es decir, se coloca una placa met\u00e1lica adicional dentro de la caja, cubriendo completamente la placa frontal, pero no alcanza la parte superior por el grosor de dos cartas.<\/p>\n\n\n\n<p>La letra \u00abB\u00bb en la ilustraci\u00f3n representa una vista seccional ampliada de la boca de la caja. La placa adicional se muestra en a; b es el grosor normal del frente y c es la ranura por donde se expulsan las tarjetas.<\/p>\n\n\n\n<p>Al colocar las cartas preparadas en una caja de esta descripci\u00f3n, el efecto que se produce al repartir es el siguiente. Si la tercera carta desde arriba es una de las que han sido rugosas por ambos lados, la segunda carta se adherir\u00e1 a ella; por lo tanto, al retirar la carta superior, esta no cambiar\u00e1 su posici\u00f3n en la caja. Sin embargo, si la tercera carta resulta ser una de las cartas reveladoras, cuya cara se ha dejado lisa, la carta superior arrastrar\u00e1 a la segunda un poco a la derecha, por encima de la placa a. Sin embargo, la segunda carta no puede extraerse directamente, ya que la ranura c no es lo suficientemente ancha como para permitir que pase m\u00e1s de una carta a la vez. Es obvio, entonces, que si los jugadores tienen alg\u00fan medio para saber si la segunda carta se mueve o no, pueden determinar si la carta inmediatamente inferior es una carta reveladora o la inversa.<\/p>\n\n\n\n<p>Al consultar la ilustraci\u00f3n, se hace evidente que la distancia real recorrida por la segunda carta al apartarse de esta manera es m\u00ednima. De hecho, no ser\u00eda conveniente permitir mucho movimiento, ya que el crupier podr\u00eda notarlo. Por lo tanto, se deben adoptar medidas especiales para que los operarios detecten la peque\u00f1a diferencia en la posici\u00f3n de las cartas. La indicaci\u00f3n necesaria se obtiene f\u00e1cilmente mediante los llamados &quot;objetivos&quot;. Estos son simplemente puntos diminutos en las caras de las cartas. Sobre cada carta se coloca uno de estos puntos, de tal manera que, al llegar a la parte superior, este est\u00e9 cerca del borde de la abertura; pero si la carta inferior es lisa o de indicaci\u00f3n, el deslizamiento lateral de la carta aleja el punto del borde y aparece m\u00e1s cerca del centro de la abertura. La Fig. 42 es un diagrama que representa la parte superior de una caja de indicaci\u00f3n de arena en ambas condiciones. El punto marcado con una m es el punto de indicaci\u00f3n. En la pr\u00e1ctica, es mucho m\u00e1s preciso que el mostrado aqu\u00ed, siendo apenas visible. La \u00abA\u00bb indica la posici\u00f3n del punto cuando la carta inferior es una que ha sido alisada. La \u00abB\u00bb muestra la carta desviada, alejando el punto del borde, lo que indica que la carta inmediatamente inferior es una carta indicadora, cuya cara se ha alisado.<\/p>\n\n\n\n<div class=\"wp-block-image\"><figure class=\"aligncenter\"><img decoding=\"async\" width=\"468\" height=\"272\" data-src=\"https:\/\/robertjwallace.com\/\/\/wp-content\/uploads\/2019\/01\/i-220.jpg\" alt=\"\" class=\"wp-image-2275 lazyload\" data-srcset=\"https:\/\/robertjwallace.com\/wp-content\/uploads\/2019\/01\/i-220.jpg 468w, https:\/\/robertjwallace.com\/wp-content\/uploads\/2019\/01\/i-220-300x174.jpg 300w\" data-sizes=\"(max-width: 468px) 100vw, 468px\" src=\"data:image\/svg+xml;base64,PHN2ZyB3aWR0aD0iMSIgaGVpZ2h0PSIxIiB4bWxucz0iaHR0cDovL3d3dy53My5vcmcvMjAwMC9zdmciPjwvc3ZnPg==\" style=\"--smush-placeholder-width: 468px; --smush-placeholder-aspect-ratio: 468\/272;\" \/><figcaption>Figura 42.<\/figcaption><\/figure><\/div>\n\n\n\n<p>La pr\u00e1ctica general es hacer que todas las cartas de la corte &quot;delaten&quot;. La ventaja que se obtiene es que no es necesario apostar a ninguna carta en particular, sino simplemente apostar a que las cartas altas ganen y las bajas pierdan, o viceversa. Esto no genera tantas sospechas como, por ejemplo, que todos los ases delaten. En un caso como este, el deslizamiento de la carta indicar\u00eda que la siguiente carta a revelar ser\u00eda un as; por lo tanto, para que los conspiradores ganen, al menos uno de ellos debe apostar a que salga un as. En cambio, si se hace que todas las cartas con figuras delaten, no solo hay m\u00e1s cartas reveladoras en la baraja, sino que solo es necesario que un jugador apueste a las cartas altas en general. La caja simplemente les indica que aparecer\u00e1 una carta alta a continuaci\u00f3n, y realizan sus apuestas en consecuencia.<\/p>\n\n\n\n<p>Por supuesto, nunca ser\u00eda conveniente que todos los jugadores apostaran su dinero por igual. Eso revelar\u00eda la verdad con creces. No; si la siguiente carta es alta, uno de ellos apostar\u00e1 a las cartas altas; los dem\u00e1s apostar\u00e1n a cartas peque\u00f1as espec\u00edficas, evitando las altas. No pueden perder con la siguiente carta, porque saben que no es una carta baja la que viene a continuaci\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p>Cabe recordar que, en la descripci\u00f3n del juego, vimos que las apuestas se realizan justo antes de repartir cada par de cartas o turno. Por lo tanto, la indicaci\u00f3n de la caja indicadora solo es \u00fatil para los jugadores antes de que comience el turno, es decir, antes de que se muestre la primera carta del par. No pueden cambiar sus apuestas hasta que se muestre la segunda carta del par y se juegue el turno. Por lo tanto, suponiendo que la caja indique que la primera carta del siguiente turno, la que gana para los jugadores, es una carta de la corte, y que uno de los jugadores, en consecuencia, ha apostado por las cartas altas, los dem\u00e1s deben tener cuidado al organizar sus apuestas. Puede suceder que uno de ellos haya apostado su dinero a una carta que ser\u00e1 la siguiente en salir; y al ser esta la que gane la banca, esa apuesta se perder\u00e1. Por lo tanto, deben organizar las cosas de modo que la apuesta m\u00e1xima que pueda ganar el repartidor sea menor que la del jugador que apost\u00f3 su dinero a la carta o cartas que saben que ganar\u00e1n en la primera mano. O puede ser que los otros jugadores &quot;apuesten&quot; por las cartas bajas y de esta manera jueguen con absoluta seguridad.<\/p>\n\n\n\n<p>Estas maniobras son necesarias y se se\u00f1alan aqu\u00ed porque pueden servir de gu\u00eda para la investigaci\u00f3n de casos sospechosos de trampa por los medios descritos. Si se descubre que, en una partida de faro, uno de los jugadores \u2014no necesariamente el mismo\u2014 siempre gana con la primera carta de un turno, y que con la segunda los dem\u00e1s no pierden nada o, en cualquier caso, la cantidad que pierde uno de ellos es menor que la que gana el otro, se puede inferir con seguridad que se est\u00e1 cometiendo una trampa.<\/p>\n\n\n\n<p>El segundo tipo de caja de baraja, que se utiliza para el mismo prop\u00f3sito que el que acabamos de investigar, ya lo hemos denominado \u00abcaja de baraja con aguja\u00bb. Esta caja tambi\u00e9n se utiliza con cartas preparadas, pero la preparaci\u00f3n es muy distinta. En este caso, no se raspa la superficie de las cartas, sino que las que se necesitan para barajar se cortan con una forma ligeramente diferente. En algunos aspectos, la caja de baraja con aguja es una mejora respecto a la caja de baraja con arena; las cartas se barajan con mayor facilidad que con las \u00ablijadas\u00bb, cuya adherencia podr\u00eda despertar sospechas en un repartidor astuto. Sin embargo, la caja de baraja es m\u00e1s compleja en su construcci\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p>Las tarjetas de identificaci\u00f3n se cortan con una ligera proyecci\u00f3n en un extremo. La Fig. 43 dar\u00e1 una idea de la forma exacta. La proyecci\u00f3n se notar\u00e1 en a. Huelga decir que, en las tarjetas realmente utilizadas, el defecto no ser\u00eda m\u00e1s pronunciado de lo estrictamente necesario.<\/p>\n\n\n\n<div class=\"wp-block-image\"><figure class=\"aligncenter is-resized\"><img decoding=\"async\" data-src=\"https:\/\/robertjwallace.com\/\/\/wp-content\/uploads\/2019\/01\/i-224.jpg\" alt=\"\" class=\"wp-image-2276 lazyload\" width=\"509\" height=\"366\" data-srcset=\"https:\/\/robertjwallace.com\/wp-content\/uploads\/2019\/01\/i-224.jpg 376w, https:\/\/robertjwallace.com\/wp-content\/uploads\/2019\/01\/i-224-300x215.jpg 300w\" data-sizes=\"(max-width: 509px) 100vw, 509px\" src=\"data:image\/svg+xml;base64,PHN2ZyB3aWR0aD0iMSIgaGVpZ2h0PSIxIiB4bWxucz0iaHR0cDovL3d3dy53My5vcmcvMjAwMC9zdmciPjwvc3ZnPg==\" style=\"--smush-placeholder-width: 509px; --smush-placeholder-aspect-ratio: 509\/366;\" \/><figcaption> Figura 43. <\/figcaption><\/figure><\/div>\n\n\n\n<p>La caja de reparto est\u00e1 construida de tal manera que, cuando cualquiera de las cartas indicadoras llega a una posici\u00f3n determinada (generalmente la cuarta u octava carta desde arriba), la esquina saliente presiona contra un resorte ligero, lo que hace que una peque\u00f1a aguja o punta sobresalga del lateral de la caja. Con frecuencia, uno de los remaches que la componen se desplaza ligeramente hacia afuera. Sea cual sea el \u00edndice, no se mueve lo suficiente como para llamar la atenci\u00f3n. Solo quienes lo buscan saben cu\u00e1ndo &quot;indica&quot;. Un movimiento de una treinta y dos de pulgada es suficiente para que la vista perspicaz de los estafadores lo detecte.<\/p>\n\n\n\n<p>Sin embargo, el mecanismo de la aguja indicadora no se utiliza \u00fanicamente en casos en que los jugadores enga\u00f1an a la banca, sino que tambi\u00e9n constituye un complemento indispensable para la caja de dos cartas que se explicar\u00e1 a continuaci\u00f3n. Se utiliza entonces para avisar al crupier cuando le toca la carta impar, o quincuag\u00e9sima tercera.<\/p>\n\n\n\n<p>Tras haber dilucidado los m\u00e9todos relativamente sencillos empleados para enga\u00f1ar al crupier, procedemos ahora a investigar los mecanismos m\u00e1s complejos empleados en los casos en que la banca enga\u00f1a a los jugadores. Como se mencion\u00f3 anteriormente en este cap\u00edtulo, los jugadores pueden ser estafados con cartas justas y una caja de reparto justa, o mediante dispositivos mec\u00e1nicos.<\/p>\n\n\n\n<p>Cuando el crupier decide hacer trampa sin usar ning\u00fan mecanismo, se ve obligado, por supuesto, a recurrir a la manipulaci\u00f3n y a colocar las cartas de forma que le ayuden a ganar. El lector recordar\u00e1 sin duda que en la descripci\u00f3n del juego se mencionaban las &quot;divisiones&quot; como una forma de ganar para el crupier. Es decir, cuando ambas cartas de un turno tienen el mismo valor, el crupier se lleva la mitad del dinero apostado a la carta que se ha dividido o que ha salido al descubierto dos veces seguidas, sin contar, por supuesto, los palos. Es obvio, entonces, que si el crupier, al barajar la baraja, logra colocar varias cartas en pares del mismo valor, sus posibilidades de ganar aumentan considerablemente. Las divisiones, por lo tanto, son el basti\u00f3n de la manipulaci\u00f3n del crupier de faro. Si logra abundarlas lo suficiente sin que los jugadores sospechen algo incorrecto, a la larga ganar\u00e1, y con creces.<\/p>\n\n\n\n<p>Al repartir las cartas en la primera partida, el repartidor decide qu\u00e9 cartas dividir\u00e1 en la segunda. Supongamos que acaba de sacar un nueve de la caja, y que esta carta debe ir al mazo \u00abC\u00bb (fig. 40). Ahora bien, seg\u00fan las reglas del juego, est\u00e1 obligado a colocar esta carta encima del mazo al que pertenece, y as\u00ed lo hace. Sin embargo, puede, con aparente descuido, colocarla ligeramente a un lado para distinguirla de las dem\u00e1s. Ahora espera la aparici\u00f3n de otro nueve, y esta vez uno que deber\u00e1 ir al otro mazo, \u00abD\u00bb. Este se dispone de la misma manera. Tiene a la vista, por lo tanto, dos cartas del mismo valor, y si estas dos cartas se pueden juntar durante la baraja, constituir\u00e1n una divisi\u00f3n. Aprovechando una oportunidad favorable para igualar los dos montones de cartas, puede \u00abdespojar\u00bb h\u00e1bilmente los dos nueves, es decir, separarlos de los dem\u00e1s y colocarlos al final de sus respectivos montones. No hay miedo de perderlos ahora; siempre est\u00e1n a mano cuando se necesitan.<\/p>\n\n\n\n<p>Sin embargo, no es necesario que las cartas se coloquen al final. Con que est\u00e9n en la misma posici\u00f3n, en el mazo al que pertenecen, basta con que el repartidor. Supongamos que la novena carta desde abajo del mazo \u00abC\u00bb es un rey, lo \u00fanico que se necesita es que la novena carta del mazo \u00abD\u00bb tambi\u00e9n sea rey. Por lo tanto, si la novena carta de ese mazo se coloca ligeramente a un lado y todas las cartas siguientes se colocan encima de ella de la misma manera, se crear\u00e1 una divisi\u00f3n en el mazo, en la que se puede extraer un rey en el momento oportuno.<\/p>\n\n\n\n<p>Si los jugadores son lo suficientemente descuidados como para permitir que el crupier coloque las cartas descuidadamente en dos montones, en lugar de formar dos pilas iguales, el caso se simplifica mucho. Solo tiene que colocar las cartas directamente en el fondo o donde desee.<\/p>\n\n\n\n<p>Dado que ciertas cartas se han colocado en pares, una de cada par en la misma posici\u00f3n dentro de su mazo, el problema que se presenta es: \u00bfc\u00f3mo puede el repartidor barajar los dos mazos uno sobre el otro para juntar las cartas correctas? En resumen, \u00bfc\u00f3mo se forman las divisiones?<\/p>\n\n\n\n<div class=\"wp-block-image\"><figure class=\"aligncenter\"><img decoding=\"async\" width=\"334\" height=\"318\" data-src=\"https:\/\/robertjwallace.com\/\/\/wp-content\/uploads\/2019\/01\/i-228.jpg\" alt=\"\" class=\"wp-image-2277 lazyload\" data-srcset=\"https:\/\/robertjwallace.com\/wp-content\/uploads\/2019\/01\/i-228.jpg 334w, https:\/\/robertjwallace.com\/wp-content\/uploads\/2019\/01\/i-228-300x286.jpg 300w\" data-sizes=\"(max-width: 334px) 100vw, 334px\" src=\"data:image\/svg+xml;base64,PHN2ZyB3aWR0aD0iMSIgaGVpZ2h0PSIxIiB4bWxucz0iaHR0cDovL3d3dy53My5vcmcvMjAwMC9zdmciPjwvc3ZnPg==\" style=\"--smush-placeholder-width: 334px; --smush-placeholder-aspect-ratio: 334\/318;\" \/><figcaption> Figura 44. <\/figcaption><\/figure><\/div>\n\n\n\n<p>Esto se logra mediante lo que se denomina \u00abbaraja del repartidor de faro\u00bb. No debe pensarse que este mecanismo manipulador sea esencialmente un truco para hacer trampa; al contrario, es una baraja sumamente justa y honesta, siempre que no haya habido una disposici\u00f3n previa de las cartas. Mediante su uso, una baraja dividida en dos partes iguales puede tener todas las cartas de una mitad colocadas alternativamente con las de la otra mitad en una sola operaci\u00f3n. En faro, la forma de repartir las cartas las divide necesariamente en dos partes iguales. En este caso, el repartidor las toma, una en cada mano. Sujet\u00e1ndolas por los extremos, presiona las dos mitades para doblarlas ligeramente, como se muestra en la figura 44, en la posici\u00f3n \u00abA\u00bb. Las mitades se mueven entonces de un lado a otro en direcciones opuestas, con lo que mec\u00e1nicamente se denominar\u00eda un \u00abmovimiento lateral alternativo\u00bb. Esto hace que las cartas suban una a una, de un lado a otro alternativamente, como se indica en la figura \u00abB\u00bb. As\u00ed pues, es evidente que las cartas que se han colocado, premeditadamente, en posiciones correspondientes en los dos montones, se unir\u00e1n en una baraja de este tipo y formar\u00e1n divisiones. Esta baraja es muy dif\u00edcil de aprender; pero con pr\u00e1ctica y paciencia se puede lograr, y las cartas pueden aparecer alternativamente, sin riesgo de fallo. Un crupier, experto en los trucos que acabamos de mencionar, puede realizar cuatro o cinco divisiones en una sola mano, si lo considera conveniente. Con estos medios, tambi\u00e9n puede disponer las cartas de forma que d\u00e9 jaque mate a cualquier jugador que parezca seguir un sistema de apuestas espec\u00edfico. Al observar que, en general, los jugadores se inclinan por apostar por las cartas altas, el crupier puede disponer la baraja de tal manera que solo las cartas bajas les ganen a ellos, y las altas a la banca. Sin embargo, esto conlleva un gran riesgo. Puede ocurrir que los jugadores, al encontrarse constantemente perdiendo con las cartas altas, modifiquen su estrategia de juego y apuesten por las bajas. Esto ser\u00eda perjudicial para la banca a menos que el crupier tuviera una caja mec\u00e1nica que le permitiera alterar el curso de las cartas. Sin embargo, estas cajas son f\u00e1ciles de conseguir; y su descripci\u00f3n se incluye en la secci\u00f3n de nuestro tema que trata sobre c\u00f3mo enga\u00f1ar a los jugadores mediante artilugios mec\u00e1nicos, y a la que ahora nos dedicamos.<\/p>\n\n\n\n<p>En los casos en que el crupier utiliza aparatos para hacer trampa, sus requisitos son tres. En primer lugar, debe tener lo que se conoce como una caja de reparto de &quot;dos cartas&quot;, es decir, una caja que le permita, cuando quiera, retirar dos cartas a la vez, en lugar de obligarlo a repartirlas individualmente. En segundo lugar, debe tener una carta &quot;impar&quot;, o quincuag\u00e9sima tercera. Por \u00faltimo, requiere un barajador mec\u00e1nico, que a\u00f1ade la carta &quot;impar&quot; a la baraja, despu\u00e9s de contar las cartas al comienzo del juego.<\/p>\n\n\n\n<p>La caja de dos cartas es una de las herramientas de enga\u00f1o m\u00e1s caras que puede usar un estafador. Sus precios son exorbitantes, como se puede comprobar consultando los cat\u00e1logos. Sin embargo, para que sean \u00fatiles, deben estar bien hechas, y as\u00ed amortizar\u00e1n su coste en muy poco tiempo. Mal hechas, el estafador descubrir\u00eda que, por muy baratas que parezcan, ser\u00edan en realidad los artilugios m\u00e1s caros y ruinosos que jam\u00e1s haya conocido. Existen en muchas variedades y se conocen con otros tantos nombres po\u00e9ticos, pero el efecto es el mismo en todos los casos. Al aplicar presi\u00f3n en alguna parte de la caja, la boca se abre lo suficiente como para permitir la extracci\u00f3n de dos cartas a la vez. Las mejores cajas son aquellas de alto precio que, seg\u00fan los cat\u00e1logos, encajan en una caja cuadrada. Esto no se refiere a una caja rectangular, sino a una que resista la inspecci\u00f3n. \u00abJusto\u00bb y \u00abcuadrado\u00bb, en este caso, significan lo mismo. El \u00fanico fallo en la descripci\u00f3n es que la caja, al ser falsa, no puede volverse aut\u00e9ntica con ning\u00fan tipo de cierre. Cabe mencionar que, una vez cerrada, parece aut\u00e9ntica y puede examinarse sin temor a que se descubra la falsificaci\u00f3n. Algunas cajas se cierran desliz\u00e1ndolas por la mesa. La base se mueve ligeramente, lo que sirve para fijar todas las piezas m\u00f3viles. Otras est\u00e1n dispuestas de modo que siempre est\u00e1n cerradas. Esa es su condici\u00f3n normal, por lo que pueden examinarse en cualquier momento. Cuando se necesita ensanchar la boca y permitir que dos cartas salgan juntas, se hace que un peque\u00f1o trozo de alambre, o \u00abaguja\u00bb, como se le llama, salga de la mesa o tablero de barajar; este, al presionar uno de los remaches o en un peque\u00f1o orificio en el fondo de la caja, desbloquea el mecanismo moment\u00e1neamente. Otro tipo de caja para dos cartas es aquella cuya placa inferior es de metal muy fino, cuyo \u00abresorte\u00bb, al presionarse en el centro, desbloquea la \u00abfalsa\u00bb. Algunas de las formas que se desbloquean desliz\u00e1ndose sobre la mesa son las m\u00e1s complejas, requiriendo a veces tres movimientos para liberar las piezas m\u00f3viles y permitir que la ranura se ensanche. Los movimientos, por supuesto, deben seguirse en la debida sucesi\u00f3n, como en cualquier otro tipo de cerradura de combinaci\u00f3n. Esto evita que la caja se desbloquee accidentalmente mientras est\u00e9 en manos de desconocidos.<\/p>\n\n\n\n<p>Al comienzo del juego, se cuentan las cartas para asegurar que el n\u00famero sea el correcto. Supongamos que la caja de reparto es de dos cartas con aguja indicadora. Por lo tanto, una de las cartas de la baraja se cortar\u00e1 con la esquina saliente. Supondremos que es el rey de diamantes. Otro rey de diamantes, tambi\u00e9n cortado para indicar, se coloca en el barajador mec\u00e1nico. Mientras baraja las cartas, el repartidor hace que el que retiene la carta agregue la carta sobrante a la baraja. Por lo tanto, hay dos reyes de diamantes en uso.<\/p>\n\n\n\n<p>Al colocar las cartas en la caja, comienza el juego. El crupier vigila la aguja indicadora y, mientras tanto, desbloquea el mecanismo de su caja; es decir, si est\u00e1 bloqueada, lo cual no es necesariamente el caso, aunque es m\u00e1s seguro. Cuando la aguja indica que una de las cartas duplicadas \u2014en este caso, un rey de diamantes\u2014 est\u00e1 justo debajo de la carta superior de la caja, el crupier debe guiarse por las circunstancias. Si la carta le da la victoria, perfecto. Reparte las cartas como corresponde y el rey le cae. Es evidente que nunca ser\u00eda conveniente que aparecieran dos reyes de diamantes en la partida; el taquero y los taqueros registrar\u00edan cinco reyes. As\u00ed pues, el crupier sigue observando la aguja, y cuando descubre que el segundo rey de diamantes es la pen\u00faltima carta, ejerce la presi\u00f3n necesaria sobre la caja para ensanchar la ranura. Entonces, en lugar de retirar solo una carta, se reparten dos juntas y se colocan como una sola en uno de los montones. Esto ajusta las cuentas con el encargado del caso.<\/p>\n\n\n\n<p>Puede ocurrir, por supuesto, que cuando la primera carta reveladora salga arriba, el repartidor pierda. En ese caso, usar\u00eda el &quot;squeeze&quot; y repartir\u00eda la carta impar con la que est\u00e1 encima. Luego, tendr\u00eda que arriesgarse con la segunda carta duplicada, y el juego se convertir\u00eda en lo que ser\u00eda si se jugara honestamente. La ventaja para el repartidor de usar la carta impar es que le proporciona los medios para ganar, o en el peor de los casos, le impide perder en una sola ronda del reparto. Esto puede no parecer mucho, pero sumado a las posibilidades de que se dividan, realmente significa mucho.<\/p>\n\n\n\n<p>Cuando el crupier es experto en prestidigitaci\u00f3n, observar\u00e1 cuidadosamente la l\u00ednea de juego de ciertos jugadores &quot;gordos&quot; o, como dir\u00edan los ignorantes, jugadores que apuestan fuerte. Durante la siguiente baraja, colocar\u00e1 las cartas de forma que estos &quot;gordos&quot; pierdan, y en alg\u00fan lugar cercano a la mitad de la baraja colocar\u00e1 la &quot;impar&quot;. O puede que lo disponga de tal manera que, al barajar y cortar, una de las cartas duplicadas quede aproximadamente a un tercio de la baraja y la otra a un tercio del otro extremo. As\u00ed, tendr\u00e1 dos oportunidades de retirar dos cartas a la vez, y podr\u00e1 usar cada una como mejor le convenga.<\/p>\n\n\n\n<p>Suponiendo que hasta ahora las apuestas m\u00e1s fuertes se han centrado en las cartas altas, el crupier colocar\u00e1 la baraja de tal manera que solo las bajas ganen para los jugadores. Es decir, las cartas saldr\u00e1n alternativamente altas y bajas, y las altas ir\u00e1n a la banca. A medida que avanza el juego, la primera carta indicadora se acerca gradualmente a la cima, y el crupier observa la aguja indicadora para indicar su aproximaci\u00f3n. Para entonces, quiz\u00e1s los jugadores se hayan dado cuenta de que las cartas altas est\u00e1n perdiendo y, por lo tanto, hayan modificado su juego, apostando ahora a las bajas. En tal caso, la banca empezar\u00e1 a perder, pero no por mucho tiempo. Cuando la carta indicadora se convierte en la segunda desde arriba, el crupier manipula el dispositivo de dos cartas y saca dos cartas a la vez. El desarrollo del juego cambia. Las cartas siguen saliendo alternativamente altas y bajas, pero las altas ahora van a los jugadores. Como han empezado a apostar a las bajas, pierden en consecuencia. Sin embargo, si los jugadores no muestran se\u00f1ales de cambiar su estrategia de apuestas cuando la primera carta reveladora se acerca a la cima, el crupier no altera el orden de las cartas, sino que contin\u00faa. Al llegar a la segunda carta duplicada, debe repartir dos a la vez, o se descubrir\u00eda la carta impar.<\/p>\n\n\n\n<p>Los casos anteriores se presentan de la forma m\u00e1s simple para mayor claridad; pero no debe imaginarse que quien investigue un caso sospechoso de trampa se encontrar\u00e1 con que las cartas est\u00e1n dispuestas para salir siempre altas y bajas alternativamente. El crupier sabe que no debe arriesgarse. Ser\u00eda descubierto directamente. Las cartas simplemente se colocan de forma general, para dar preponderancia en una u otra direcci\u00f3n; el crupier tiene la libertad de alterar la secuencia general de las cartas en cualquiera de los dos duplicados. Por supuesto, incluso podr\u00eda tener dos cartas adicionales en la baraja, estas y sus duplicados como cartas reveladoras. Esto le dar\u00eda dos de cuatro oportunidades para alterar la secuencia; pero cuantos m\u00e1s recursos emplee, mayores ser\u00e1n las posibilidades de ser detectado. Una sola vuelta en el reparto es suficiente. Le da al crupier todas las oportunidades que necesita; y a la larga, seguro que ganar\u00e1. Se dice que en algunas casas de apuestas de Nueva York se juegan con frecuencia barajas de 54, 55 o incluso 56 cartas contra jugadores blandos.<\/p>\n\n\n\n<p>Es posible que tanto el crupier como los jugadores participen en una conspiraci\u00f3n para estafar a la banca. El crupier no es necesariamente el banquero. Cualquiera puede encontrar la banca; por ejemplo, el due\u00f1o del sal\u00f3n de juego. Pero un crupier ser\u00eda muy insensato si enga\u00f1ara a su empleador. En una partida privada, si se puede presentar un incauto para encontrar la banca con dinero, los estafadores est\u00e1n bien. Todos tienen la libertad de entrar y ganar, y lo hacen.<\/p>\n\n\n\n<p>Al lector le interesar\u00e1 saber que en Estados Unidos algunos crupieres empleados por propietarios de casas de juego, o salones como se les llama, exigen un salario de cuatro mil o cinco mil d\u00f3lares. Se dice que un crupier muy experto vale esa cantidad anual, y que puede conseguirla. Parece un salario bastante alto para alguien cuya \u00fanica funci\u00f3n es barajar y repartir cartas durante unas horas al d\u00eda, si esa es su \u00fanica funci\u00f3n. Quienes desconf\u00eden \u2014y hay pocos en el mundo\u2014 podr\u00edan verse tentados a creer que las funciones del crupier son m\u00e1s complejas de lo que se ve a simple vista, y mucho m\u00e1s. Sea cual sea la opini\u00f3n que se tenga al respecto, todos podemos unirnos, en cualquier caso, a la esperanza y a la oraci\u00f3n por el apostador. Aunque cuando un hombre es tan idiota como para perder su dinero, como algunos hacen a diario, en un juego donde su sentido com\u00fan deber\u00eda decirle que tiene todas las posibilidades de ser estafado, puede ser considerado un caso perdido. No hay nada que pueda inculcarle la inteligencia ni aniquilar su afici\u00f3n al juego. El \u00fanico tratamiento que podr\u00eda ser beneficioso ser\u00eda un tratamiento prolongado con camisa de fuerza, que se repetir\u00eda con adiciones ante cualquier indicio de recurrencia de la enfermedad.<\/p>\n\n\n\n<p>Hace dos o tres a\u00f1os, un ingl\u00e9s gan\u00f3 5.000 libras en un a\u00f1o en El Cabo, en una especie de partida de faro muy re\u00f1ida. Manejaba la banca sin naipes ni encargado de caja, y tambi\u00e9n sin caja de reparto, como en la Am\u00e9rica prehist\u00f3rica, antes de que las p\u00e9rdidas sufridas por quienes se resist\u00edan al tigre obligaran a usar estas herramientas. Repart\u00eda las cartas directamente de su mano. Los mineros jugaban contra \u00e9l por polvo de oro y casi siempre ganaba. Sus operaciones eran de lo m\u00e1s primitivas. Simplemente ten\u00eda un mont\u00f3n de barajas, aparentemente nuevas, pero abiertas y ordenadas. Algunas estaban preparadas para que ganaran las cartas altas; otras para las bajas. Tomaba una baraja, la barajaba falsamente y comenzaba a repartirla. Si quer\u00eda alterar el curso de las cartas, pod\u00eda hacerlo en cualquier momento simplemente dejando caer la carta superior al suelo. Lo hac\u00eda con mucha astucia, y nadie se daba cuenta, porque el suelo siempre estaba lleno de cartas usadas. Al no tener un encargado de caja que registrara la partida, las cartas que faltaban nunca se echaban en falta. \u00bfY qu\u00e9 pasaba con los pobres mineros? Bueno, deb\u00edan de estar desplomados si su equilibrio se manten\u00eda intacto durante una partida tan animada. Merec\u00edan perder todo lo que el crupier hab\u00eda ganado.<\/p>\n\n\n\n<p>Este estafador se encuentra ahora en Inglaterra cazando. Actualmente, es el gu\u00eda de un joven que acaba de ganar 870 kg al a\u00f1o. Se gana la vida principalmente con la tala de \u00e1rboles y la contadur\u00eda, y su principal atractivo es el trato de baja calidad. El autor se complace en reconocerle su deuda por gran parte de la informaci\u00f3n sobre los m\u00e9todos del estafador ingl\u00e9s com\u00fan. Es un estafador, pero uno muy amable y caballeroso.<\/p>\n\n\n\n<p>Este Faro es un monarca de coraz\u00f3n duro cuyo constante deleite parece ser la masacre de inocentes; aunque es dif\u00edcil suponer que sus v\u00edctimas sean a menudo los herederos varones de Israel. Sea como fuere, las v\u00edctimas de Faro dif\u00edcilmente pueden esperar socorro de una hija de Faro, pues sus \u00fanicos descendientes son la avaricia y el fraude. Y quienes se inclinan ante Faro simplemente est\u00e1n atendiendo a estos dos, sus hijos. Quienes malgastan sus bienes en Faro simplemente est\u00e1n forjando grilletes para sus propios miembros y entreg\u00e1ndose en cuerpo y alma a un capataz de cuya servidumbre les ser\u00e1 dif\u00edcil escapar.<\/p>\n\n\n\n<p>Pasando de la met\u00e1fora a la realidad, no hay juego que d\u00e9 rienda suelta a la pasi\u00f3n del juego como el faro. No hay juego en el que se pierda y se gane dinero con mayor facilidad. Sobre todo, no hay juego en el que las oportunidades de hacer trampa sean m\u00e1s numerosas o variadas. Si estas son cualidades que lo recomiendan a un hombre de sentido com\u00fan, ll\u00e1mame jugador.<\/p>","protected":false},"parent":2286,"menu_order":9,"template":"","class_list":["post-2269","sharpsandflats","type-sharpsandflats","status-publish","hentry"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/robertjwallace.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/sharpsandflats\/2269","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/robertjwallace.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/sharpsandflats"}],"about":[{"href":"https:\/\/robertjwallace.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/types\/sharpsandflats"}],"up":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/robertjwallace.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/sharpsandflats\/2286"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/robertjwallace.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=2269"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}